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Del desierto a la montaña: los secretos de la Sierra Gorda

Escrito por: Emily Corona octubre 29, 2015

panoramicasg-emilyEn la Sierra Gorda de Querétaro, en cuestión de horas, uno puede pasar de sentirse como si estuviera en un bosque en Canadá al desierto de Arizona. Las postales que emergen de esta joya ubicada en el centro de México son las de un patrimonio rico en diversidad cultural y natural, ya que la reserva de la biosfera presume ser la más diversa en ecosistemas del país.

Pero aunque el agreste territorio cuenta con más de 500 sitios arqueológicos y cinco misiones franciscanas declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, Conecto.mx te presenta otro rostro de la Sierra, uno menos transitado con dos de sus tesoros ocultos entre las montañas, cañones y ríos del área natural protegida.

La TRINIDAD

La escenografía que recibe al visitante al pasar la última curva sobre la carretera para entrar a la comunidad de La Trinidad es pasmosa. La apretada visibilidad por la ladera de coníferas y encinos de pronto desaparece para dar lugar a un llano en el que se han asentado 21 familias nahuas. Sus chozas emergen de entre la neblina que se desliza en silencio por el suelo y más atrás, al fondo, se alza una pared de coníferas y encinos, uno de los macizos forestales mejor conservados de México.

Dentro de él habitan jaguares, pumas, ocelotes, margays, aves endémicas de la Sierra Madre Oriental como el chivizcoyo e incluso plantas carnívoras del género pinguicula, que en su conjunto lo vuelven un bosque muy relevante para la biodiversidad. “Para mí, venir aquí es como un viaje al pasado”, cuenta Roberto Pedraza, del Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG), “sigue siendo una superficie continua forestal sin desmontes, lo cual es ya muy raro en este país. Están tapaditas y son como 7 mil hectáreas colindando con los otros ejidos, es realmente un macizo forestal aún grande”.

La comunidad ofrece alojamiento en cabañas, áreas de campismo y servicio de alimentos en su comedor ubicado a los pies del bosque. Con el acompañamiento de un guía de la comunidad, el visitante puede adentrarse a recorrer los diferentes senderos del bosque, visitar cuevas y observar aves en recorridos de 2 a 5 horas de caminata. Las cabañas son cómodas aunque austeras. Cuentan con agua caliente para el baño pero no tienen luz eléctrica, por lo que es recomendable cargar con una linterna. Es una buena idea empacar una buena botella de vino, que podrás degustar sentado en el porche de la cabaña mientras escuchas los sonidos de la noche, rodeado por la especial atmósfera del lugar.

 

AYUTLA- campamento Los Sauces

Si le huyes al frío y prefieres el calor, podrás pasar un par de noches a orillas del río Ayutla en el campamento Los Sauces, en la localidad homónima. El campamento cuenta con dos cabañas, con espacio para cuatro personas en cada una, construidas con la técnica de bioconstrucción y materiales de la zona, pero también hay una espaciosa área para acampar, rodeado por el murmullo del río y los árboles de naranjos y mandarinos de Casimira Loreno, la propietaria del lugar.

Con la vista del río y sus riberas decoradas con los sauces, es una ubicación ideal para terminar de leer tu novela y dejar que la imaginación corra libre, aunque si eres más inquieto también puedes realizar una caminata río arriba hasta el nacimiento de la corriente. Puedes decidir llevar tus propios alimentos, pero si no lo haces, doña “Casi” te ofrecerá milanesa de pollo, chilaquiles, enchiladas, camarones al mojo de ajo y aguas de sabor, entre otras especialidades.

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