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La roya: viviendo con un intruso

Escrito por: Emily Corona noviembre 1, 2016

mendoza_1166La plaga de la roya ha impactado de manera tan profunda en la caficultura mexicana que no fue sino hasta el último día del viaje que por fin y de manera fortuita dimos con él: un cafetal sano a orillas de un camino rural. El follaje frondoso de las plantas rozaba el suelo y sus ramas se pandeaban por el peso de tantas cerezas maduras.

Los fotógrafos volvieron a sacar su equipo ya guardado para el retorno a casa y retrataron semejante hallazgo. Esa plantación sana, sanísima, fue tema de conversación durante largos minutos.

La paradoja radica en que terminábamos de pasar dos semanas recorriendo las regiones cafetaleras de Oaxaca, a donde acudimos exclusivamente para documentar la cosecha y beneficiado del café en el estado. En ese tiempo, seguimos los pasos de pequeños productores en sus parcelas mientras buscaban en vano cafetos sanos y avanzamos ladera arriba con la esperanza de dejar al hongo –que seca las hojas y arruina el fruto del cafeto– detrás. Vistos desde la altura con la cámara del drone, los cafetales se observaban cubiertos por sus frondosos árboles de sombra como el huanacaxtle, cuajinicuil y otros frutales, pero bajo la sombra quedaban como testigos silenciosos los esqueletos de cafetos que sólo unos meses antes tenían hojas y cerezas.

“La roya llegó para quedarse”, sentenció Diego Woolrich, dueño de la Finca Sinaí, ubicada en el municipio de Santos Reyes Nopala. El hongo provocó que el finquero perdiera el 45 por ciento de su producción la cosecha pasada y la de este año está aún por verse.

Don Tito Salvador Fabián Mendoza, pequeño productor del municipio de San Juan Tabaá, es otro de los muchos caficultores afectados por el hongo que ha ido expandiéndose poco a poco por el continente. De acuerdo a sus propios estimados, en cada cosecha solía sacar de su parcela 25 quintales de café pero esta temporada sospechaba que no obtendría ni el 50 por ciento. Resguardándonos de una lluvia en su terruño arrasado, don Tito, quien está afiliado a la Coordinadora Estatal de Productores de Café del Estado de Oaxaca (CEPCO) refirió sentirse agobiado por la poca producción, ya que el impacto se vería reflejado de inmediato en su bolsillo.

“Es un tema muy triste que estamos viviendo. El año pasado comenzó con algunas parcelas de cultivo de café pero ahorita nos está dañando totalmente.

Lo vamos a resentir en nuestros bolsillos porque es un producto que genera ingreso a nuestras familias. Estamos preocupados qué va a ser de nosotros el día de mañana. Afligidos porque de ahí sacamos la lanita para sostener nuestras familias”, lamentó el campesino mientras giraba el rostro hacia la Sierra Juárez, que pese a la tragedia aún luce espectacular.

Pero aún con un panorama tan desalentador, los productores –orgánicos y convencionales– están haciéndole frente a este hongo de la roya, que si bien siempre ha estado presente en los cafetales, se propagó de manera explosiva hasta hace poco.

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Un cafeto sano sin roya.

Hay varias maneras de combatir esta plaga. Por un lado algunos productores están apostando al sustituir las plantas –que tradicionalmente han sido de la variedad typica- por otras más resistentes, como la geisha o costa rica. Los productores orgánicos, al no poder aplicar pesticidas, buscan controlarla mediante productos orgánicos como el humita 15, que es una enmienda o producto fertilizante destinado a mejorar la calidad de los suelos al aportar materia orgánica y nutrientes y así fortalecer a la planta.

“Para que la roya prolifere se necesita que la planta no esté muy robusta”, explicó Diego, “hay que fertilizar y hay que combatir la roya. Inorgánicamente mediante productos químicos que son muy caros pero que matan la roya y permiten que las plantas vivan y produzcan; para los que somos orgánicos tenemos que estar utilizando productos orgánicos autorizados por las certificadoras”.

En algunas regiones, como en el Soconusco en Chiapas, el gobierno está aprovechando la coyuntura y sustituyendo las plantas arábiga por robusta, ya que pese a su reducido valor es una especie que aguanta mejor los embates de la roya, además de que es utilizada en la industria de los solubles.

En este contexto los nuevos mercados de café de especialidad o de alta calidad se han vuelto un remanso de esperanza para los productores. “Es un mercado en el que puede uno vender el producto dependiendo de la calidad que se obtenga en pequeñas cantidades no como antes que se tenían que vender grandes cantidades de café”, platicó el finquero oaxaqueño. El grano que se vende fue cosechado y beneficiado de manera artesanal antes que industrial y el resultado es un café gourmet que los catadores califican muy bien en taza. Dicho producto requiere que se cuiden los detalles ya que cada día se va cosechando, catando y ofreciendo al mercado en microlotes, pero así, aunque la roya ha mermado la productividad de los cafetales en el país, los costos se pueden compensar ya que el precio a veces se posiciona hasta ocho veces por arriba del precio tradicional del café.

“Ya hay personas en el mundo que únicamente toman un determinado café porque ese café tiene sabor a esto, tiene tantos puntos de calificación, tiene esto y lo otro y proviene de tal lugar”, resumió Diego. “Eso es lo que está buscando la gente, entonces hay que darles eso que están buscando”.

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1 comentario

Café, mota y tejido social - Conecto diciembre 2, 2016 en 6:03 am

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