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De milpas, huevos y canastas

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“No hay milpa sin huitlacoche” -refrán popular cuyo significado es que por muy impecable que parezca una persona o por perfecta que parezca una cosa o situación invariablemente tendrán defectos. El huitlacoche es la mazorca de maíz a la que le crece un hongo comestible. Foto: Fulvio Eccardi

Armando Bartra

Los trabajos del proyecto Avanzar en la sustentabilidad con enfoque de género y visión territorial impulsando estrategias diversificadas en las empresas sociales rurales, desarrollado por la CONABIO y el Instituto Maya durante 2015 y 2016, confirmaron la hipótesis de que el aprovechamiento múltiple por familias y comunidades de los diversos recursos naturales y económicos de su entorno es la base en que se sustenta su sobrevivencia, su ocasional prosperidad y la preservación del medio ambiente. Resumo aquí parte de las conclusiones.

No cabe duda: los campesinos hacen milpa. Sólo algunos siembran aún maíz, frijol y calabaza entreverados, pero todos “hacen milpa” si la entendemos como metáfora de la pluralidad sinérgica que da vida a las familias y comunidades rurales. Y esta multiactividad cobra gran importancia hoy cuando el cambio climático, problemas de mercado y otros factores adversos ponen en crisis a los pequeños productores. Por lo general, cuando va más allá de lo familiar o comunitario la organización económica campesina se enfoca en un solo producto comercial. Especialización forzada por las condiciones que impone la competencia. Así, algunas organizaciones “hacen milpa”, pero la mayoría son “monocultivos”. Y está bien.

Sin embargo, dicha especialización se vuelve socialmente limitante y ambientalmente dañina cuando se impone como enfoque casi único en las políticas y programas públicos y en la visión de los técnicos. Unilateralidad que soslaya y desalienta la armónica polifonía de la que depende la sobrevivencia de los pequeños productores y la salud de su entorno natural. La pluriactividad está en la base de la vida rural simplemente porque se encuentra en la multicolor naturaleza que la soporta. Y las organizaciones campesinas que la han adoptado resultaron más resilientes y más entrañables para sus socios que las especializadas.

Que la virtuosa estrategia se extienda a otros procesos organizativos dependerá en mucho de que sus contrapartes en el sector público y en los servicios profesionales hagan suyo el paradigma. ¿Cómo explorar como organizaciones las posibilidades de diversificar actividades productivas o de servicios? La práctica demuestra que mirar el territorio tanto en sus usos actuales como potenciales y prestar atención a las necesidades más urgentes de las familias en voz de sus mujeres son dos pertinentes enfoques que iluminan el camino de la polifonía rural.

El agro mexicano, el país, el mundo… viven una grave crisis tanto medioambiental como económica que las familias campesinas enfrentan con estrategias de diversificación. Pero eso no basta. Reto y oportunidad: el estrangulamiento global obliga a reorientar los modelos y prácticas de las organizaciones rurales, pues las que no se transformen no saldrán adelante. Los cambios necesarios van en dos sentidos en apariencia opuestos, pero en el fondo complementarios. Por una parte, necesitan ser más eficientes en la actividad productiva básica en torno a la que se agrupan, lo que significa especialización.

Por otra parte, necesitan reducir a futuro su vulnerabilidad abordando otros aprovechamientos y mercados, lo que significa diversificación. En otras palabras: es necesario producir más y mejores huevos, pero no hay que ponerlos todos en la misma canasta. La emergencia que provoca la crisis hace que cada quien priorice lo que le parece más importante. Así las familias diversifican sus fuentes de ingreso mientras que las organizaciones tratan de mejorar la producción en que se especializan. En el corto plazo esto es inevitable y positivo, pero en el mediano y el largo el campesino que, sin dejar de ser polifónico, no sea mejor productor de lo que vende no sobrevivirá.

Y tampoco sobrevivirá la organización que sin dejar de ser eficiente no incluya la diversidad sinérgica en sus estrategias. La clave parece estar en una buena combinación de especialización y diversificación. Pero en todo caso, éste es el momento de repensar el futuro. Después será tarde.