Inicio Bosques Más allá de la crisis

Más allá de la crisis

Escrito por: Emily Corona noviembre 10, 2016
eccardi_cosecha

El caficultor Félix Faustino García

Don Félix Faustino García miró cómo la plaga de la roya se expandió por el estado y cómo cada año conquistaba nuevas alturas hasta que un día, finalmente, la plaga llegó a los perímetros de su cafetal, ubicado en el municipio de Santa María Yucuhiti, Oaxaca. Fue ahí que don Félix recurrió a las plegarias y el humo del copal en un afán por ahuyentar a la “anaranjada”.

Funcionó, aunque la fe no fue el único escudo que usó el caficultor mixteco que presume de un muy buen manejo de su parcela, sabe bien que a mayor follaje mayor protección del suelo –puesto que las hojas caídas de los árboles de sombra son abono y resguardo contra la erosión–; está sintonizado con los ciclos de la naturaleza: “las recepas –poda baja– las tenemos que hacer en la luna nueva, porque es cuando se concentra la savia en el palo y así es más seguro que nazcan sus hijuelos”.

Antes de la cosecha aplica abono orgánico a la tierra: cáscara de cereza despulpada mezclada con excremento de gallina y ceniza. “Un buen puño, así, mezclándolo con la tierra haciendo terraza de las plantas y eso ayuda a que la plaga o enfermedad no afecte tan fuerte”, explica.

Una vez terminada la cosecha –que en México ocurre de noviembre a febrero– llega el tiempo de poda o de las labores culturales, que es cuando se “recoge la pepenada”. Se retiran todas las varas secas y se recortan los cafetos durante el estiaje para que el tronco tenga tiempo de crecer retoños.

Todo esto don Félix lo hace con cariño, y en retribución su terruño ha librado el ataque de la roya. Sin embargo, su caso es una excepción, ya que de acuerdo con la Coordinadora Estatal de Productores de Café de Oaxaca (CEPCO) las afectaciones han provocado un retroceso en la producción hasta los niveles de 1959. Mientras que en los últimos años México llegó a producir hasta 5 millones de sacos de café pergamino, el pronóstico para el ciclo 2015-16 es de sólo 2.2 millones de sacos.

Dentro de la misma CEPCO, donde el porcentaje de disminución es menor a la media nacional, este año y el anterior se acopiaron 13 mil y 16 mil quintales de café, respectivamente, cuando en 2013-14 el volumen fue de 20 mil quintales según comparte Miguel Tejero, asesor de esta organización cafetalera.

“La roya afectó de diferentes formas; una que es un concepto complicado para los productores es la tristeza. Los productores están tristes, de pronto la parcela que antes era motivo de orgullo ahora está sin hojas, sin frutos y con muchos de los cafetos secos, esto les ha pegado en el ánimo a la mayoría de los pequeños productores de café”, dice en entrevista.



Haciendo frente a la roya

La situación es crítica, pero los productores afiliados a la CEPCO ya trazaron una estrategia que va en tres sentidos: renovación, diversificación y autosuficiencia alimentaria.

“Tenemos un programa de renovación de cafetales muy grande y prácticamente todos los productores de café están en eso; el proyecto ya empezó con el reparto de planta y próximamente vendrá el de semilleros, viveros de manera masiva”, indica Tejero, y aclara que aunque introducirán variedades nuevas –como la oro azteca y geisha– la prioridad será continuar con las variedades ya adaptadas a los cerros oaxaqueños –como la typica, bourbón y mundo nuovo– haciendo una selección de las semillas más tolerantes a la plaga.

En las zonas bajas y más cálidas donde la roya arrasó los cafetales, la CEPCO analiza diversificar o incluso reemplazar el café por otra actividad productiva también de manejo agroecológico, como la apicultura, la producción de bambú, cacao o especies forestales.

No obstante, el refuerzo del sistema milpa es fundamental para poder hacer frente al embate ya que el diagnóstico de la CEPCO perfila una crisis alimentaria y social en buena parte de las regiones cafetaleras. En este contexto la siembra de maíz, frijol y calabaza –la milpa– pudiera ser la garantía de alimentación para las familias campesinas.

Vale la pena mencionar que mientras el mundo cafetalero de México y Centroamérica transita por estos momentos complicados, la respuesta del gobierno y el uso de sus recursos ha sido discrecional, ineficiente y poco transparente, según la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC):

“El manejo unilateral que ha tenido la Sagarpa de algunos programas y la falta de voluntad de coordinación con el Sistema Producto Café Nacional ha llevado a una falta de transparencia, desperdicio de recursos e ineficiencia; un ejemplo es el caso del padrón de productores de café en el que se tiene un fuerte retraso y no se aceptan las propuestas desde el sector productor; los viveros tecnificados en varios casos se construyeron mal y el sustrato utilizado no dio resultados positivos”.


 

Legado

Por otro lado, la roya aceleró una reacción en cadena que ya se venía sintiendo en las familias caficultoras: la deserción de los jóvenes de las actividades productivas campesinas, a la par del envejecimiento de sus progenitores, lo que nos deja con la duda ¿de qué vale haber luchado por algo si las nuevas generaciones ya no lo desean?

“¿Quiénes, cuando se gradúen, quieren quedarse aquí y seguir trabajando el café de su familia?”, lanzamos la pregunta en un aula llena de adolescentes inquietos de la localidad de Zaragoza, municipio de Santa Cruz Itundujia, Oaxaca.

Antes, cuando pedimos conocer si son hijos de caficultores, todos o la enorme mayoría, alzan la mano. Pero unos instantes después sólo un puñado de estos jóvenes de nivel medio superior afirma querer seguir trabajando la parcela de su familia. Los demás miran al suelo, aprietan los puños dentro de sus bolsillos o incluso cruzan los brazos en rechazo a la simple idea.

“Al café que tenían mis papás le cayó la plaga que llaman roya; puede ser que más adelante le caiga otra plaga”, explica Blanca Estela, una de las estudiantes.

La escena se repite al entrevistar a los integrantes de otros grupos de la escuela. Los que se atreven a hablar nos expresan su deseo de migrar a las capitales de Oaxaca o Michoacán para continuar sus estudios. Otros se envalentonan y confiesan que intentarán cruzar la frontera hacia Estados Unidos donde ya los esperan sus primos, tíos o padres.

Nuevamente todos, o la enorme mayoría, alza la mano cuando preguntamos si la roya del café afectó las parcelas de sus familias. Si hubiera que señalar a un culpable de este abismo generacional, sería la roya, o en todo caso lo que representa en el imaginario de los productores: la incertidumbre, así descrita por Luz Violeta:

“En sí yo creo que se refieren a las plagas ¿no? Porque si se da cuenta en el campo nunca se sabe si el recurso será bueno o será malo. Las plagas o los incidentes como incendios forestales pueden acabar muy fácilmente con la producción y es por eso que muchos cafetaleros productores se quedan sin ese recurso que antes obtenían. Las necesidades básicas no se pueden llegar a cubrir en su totalidad, y es por eso que muchos de nosotros no nos queremos quedar aquí”.


Comercio justo por un café responsable

Más allá de las estrategias de renovación, diversificación y autosuficiencia a las que recurre la CEPCO para hacer frente a la crisis en el campo, la federación cooperativista de café innovó al encontrar –desde hace unos años– mejores maneras de vender su producto, es decir: aplicando esquemas de comercio justo, ofertando en mercados diferenciados e integrando a su cartera de clientes a los que compran micro lotes. También se certificaron como productores de café orgánico, de sombra y amigable con las aves. Con estas buenas prácticas contribuyen a reducir emisiones contaminantes y por aplicarlas obtienen mayores ingresos por su café.

“Actualmente el sistema cafetalero sufre una crisis no solamente por plagas como la roya, también es una crisis de precio. El productor es quien realiza la mayoría de las labores y no tiene un beneficio acorde a su aportación. Con las actividades complementarias como: producción orgánica y conservación del hábitat, de las aves, epífitas y mamíferos, nosotros productores buscamos generar un mayor ingreso”, explica Cristian Ortiz, hijo y nieto de caficultores.

“Si le damos a conocer al cliente o al consumidor que estamos generando mayores beneficios, entonces nosotros podemos pedir un mayor ingreso por este producto”.

También le puede interesar

1 comentario

Cesar Loaeza noviembre 22, 2016 en 11:19 am

Buenas tardes.
Soy Originario de Oaxaca y de familia cafetalera de San Gabriel Mixtepec, por cuestiones de salud emigré y terminé radicando en Pachuca de Soto, Hgo, aquí es donde estoy promoviendo especificamente el cafe orgánico de La Organización, y gracias a la constancia y su buen producto ha tenido excelente aceptación, no desmayen y sigan adelante, que habemos otros que los apoyamos ofertando nuestro café…

Gracias

Respuesta

Deja un Comentario