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“La naturaleza aún puede sanarse a sí misma”

Escrito por: Emily Corona septiembre 29, 2016

betobwcopiaEntrevista con un conservacionista de la Sierra Gorda de Querétaro

Es complicado seguirle el paso a Roberto Pedraza, fotógrafo de naturaleza, conservacionista e hijo de Pati Ruiz Corzo, fundadora del Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG) de Querétaro. Al caminar por los senderos del bosque, identifica el canto de las aves y revela su nombre científico. Acompañarlo en un recorrido es percatarse de la supina ignorancia en la que vive la mayoría de quienes crecimos en las ciudades y que de niños alzábamos el rostro al cielo en búsqueda de aviones en vez de pájaros.

Un hombre autodidacta, sus ideas fluyen tan rápido que las palabras se superponen en su lengua al hablar. Habla con la impaciencia de aquel que no tiene tiempo para repetir lo que él aprendió desde hace tiempo y conoce como la palma de su mano: la lucha por rescatar hectáreas y devolverlas a su estado silvestre, los mecanismos para protegerlas a pesar de la inoperancia de los protocolos internacionales, las vacas, los incendios, las especies endémicas de la región, la biodiversidad y la educación ambiental dada a los 100 mil serranos que habitan dentro del área natural protegida (ANP).

Tiene la paciencia, en contraparte, para dedicar 20 minutos a fotografiar un solo árbol. Es tal su devoción. Pero de entre todo lo aprendido en sus 40 años de vida, la mayor parte de ellos en la Sierra Gorda, quizás lo más valioso sea que la naturaleza aún tiene la capacidad de sanarse a sí misma, asegura Pedraza.

“Ver como espacios en donde quitas tú la presión humana, la naturaleza aún tiene la capacidad de regenerarse, y estoy hablando del bosque de acá atras”, dice, refiriéndose a la localidad de Agua del maíz en la Sierra Gorda, “era un cañaveral cuando mi abuelo sembraba caña ahí, sacaron las vacas -mi padre- y la naturaleza y los liquidámbares son los que reinan ahora”.

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Riqueza de biodiversidad

La Sierra Gorda abarca 383 mil 567 hectáreas en cinco municipios al Norte de Querétaro y como reservas naturales privadas manejan casi 5 mil hectáreas. La reserva abarca la tercera parte del territorio de Querétaro y es la más biodiversa en México, en parte por su latitud entre el neártico y neotrópico y por los extremos altitudinales, que van de los 3 mil 160 metros en el cerro más elevado a los 200 metros sobre el nivel del mar.

Además, mientras que el sitio más húmedo recibe 2 metros anuales de lluvia, el más seco suma apenas 30 centímetros.

“Va de selvas medianas, selvas bajas, bosques mesófilos de montaña, bosques rivereños, bosques mixtos de coníferas y encinos –con especies tan norteñas como los abetos Douglas– y los matorrales xerófilos o semidesierto que llevan 65 millones de años dominando la cuenca del Extoraz”, explica Pedraza, quien también es asistente técnico del GESG.

Y enlista la flora y fauna de memoria. Hasta el momento han sido contabilizadas 800 especies de mariposas, 110 de mamíferos, 134 de herpetofauna (es decir reptiles y anfibios), 339 de aves y 2 mil 308 de plantas vasculares. De entre los mamíferos, la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda es el hogar de los puercopesines, tepescuincles, de los osos negros que bajan de San Luis Potosí o Tamaulipas y de los seis felinos que existen en México, incluyendo el jaguar.

“Esto es un indicador de calidad ambiental porque son bichos que ocupan, un solo macho, de 5 a 15 mil hectáreas”, contextualiza Pedraza.

En cuanto a las 339 especies de aves, 93 son migratorias provenientes de Estados Unidos y Canadá que llegan a pasar el invierno. Entre las restantes hay 14 especies de colibríes, halcones selváticos mayores, el chivizcoyo, un ave que parece gallina pero que es endémica a la Sierra Madre Oriental y que está en peligro crítico de extinción, y la última colonia de guacamayas verdes del centro de México.

“Quedan poquitas, apenas 40 parejas. Son monógamas, poco productivas pero básicamente es porque les hemos tomado su hábitat y porque tienen sentido común, si no hay recursos las guacamayas no crían, igual que los humanos”.


En el tema de reptiles y anfibios la Sierra Gorda es la segunda reserva más rica a nivel nacional, ya que cuenta con víboras de cascabel, boas y nauyacas. “Los anfibios para mí son el grupo más sexy entre toda la fauna, soy fan de las ranas arborícolas, de las salamandras y recordemos que una de cada tres especies se está yendo ya forever … la ola de extinción masiva que provocamos los humanos ya las alcanzó; cambio climático, desmontes, contaminación de cauces de agua y el hongo criptoquirio [una enfermedad que diezma las poblaciones de anfibios] que ya está en Sierra Gorda”.

Es común que el queretano haga eso, estar exponiendo un tema de la Sierra Gorda y de tajo aventar una cubeta de agua helada a quien lo escucha. Sin embargo, está contento. “Sé para que estoy en este planeta, que quiero hacer de mi vida y creo que tiene un impacto positivo, entonces estoy contento”.

El fotógrafo no duda ni un segundo en el legado que quiere dejar en este mundo: “hectáreas protegidas, magnolias felices y jaguares sueltos en los montes”.

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