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“Necesitamos un intermediario ético”: FSC México

Escrito por: Emily Corona octubre 21, 2015

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Aunque a nivel mundial México es el duodécimo país en cuanto a la extensión de sus recursos forestales, la brecha cultural que existe entre lo urbano y lo rural ha imposibilitado a los pequeños aserraderos acceder al mercado. “Parte del problema es que es un choque cultural”, resumió Alfonso Argüelles, el representante de Forest Stewardship Council (FSC) en México, en entrevista con Conecto.mx.

“¿Qué nos sucede? En una comunidad, cuando llega un cliente, por lo general no está acostumbrada a resolver al instante y cuando los pedidos son grandes la comunidad dice ‘voy a consultar a la asamblea’. Cuando el empresario interesado escucha eso dice ‘no está preparada [la comunidad] y se vuelve a romper el asunto”.

Argüelles, originario de Campeche y quien ha dedicado su vida profesional al tema forestal, fue entrevistado en el marco del Business Forum organizado por el FSC y que tuvo lugar el 20 de octubre en la Ciudad de México. El FSC es una organización no gubernamental que promueve el manejo responsable de los bosques del mundo a través de la certificación independiente que otorga a empresas que hacen uso de los recursos forestales. Fundada en 1993, para 2012 había certificado más de 150 millones de hectáreas de bosques en más de 80 países.

El evento concentró a representantes del sector empresarial, comunidades productoras de madera, organizaciones sociales como Reforestamos México, y algunos funcionarios de Gobierno, quienes discutieron estrategias para promover un manejo de los bosques de México con un enfoque ambiental, social y económicamente rentable.

A lo largo del evento, los asistentes voceaban la misma duda. “¿Cómo incluir a los pequeños productores?”; “¿qué aprecian en relación a los pequeños productores para convertirse en proveedores de madera?”; “hay un tema en la vinculación entre oferta y demanda”. Tetra Pak, uno de los ponentes del foro y un consumidor de grandes volúmenes de cartón, reconoció que se veían obligados a comprar la materia prima proveniente de bosques norteamericanos y de Escandinavia, aunque su sueño sería tener un fabricante local.

No obstante, según Sergio Madrid, director general del Consejo Mexicano para la Silvicultura Responsable, en México 600 ejidos y comunidades formaron sus propias empresas para producir maderas. De esos, 58 incluso cuentan con su certificado independiente del FSC. Según Madrid, consisten en pueblos etiquetados por la Sedesol como comunidades marginadas pero que se atuvieron a los mismos criterios con los que la FSC audita a grandes consorcios madereros en Rusia o Canadá.

“Son los dueños de su recurso, no permiten que haya incendios, no permiten que haya tala ilegal. Son los mejores custodios, cuidadores que tenemos en México. (…) Hoy día la gran empresa privada, la gran empresa de productos y servicios tiene la oportunidad de consumir productos certificados.

“En la mañana se decía que no hay oferta. Claro que hay oferta”, reprochó.

Lo que pasa es que esta oferta está dispersa entre muchas comunidades. Argüelles explicó que un paso necesario será organizar a los pequeños productores para que negocien en grupo con las grandes empresas, algo que se dice más fácil de lo que es.

Visto del lado de los compradores grandes, quienes generalmente buscan a una sola empresa que provea todo, Argüelles pidió que tuvieran un enfoque un poco más flexible e incorporaran un esquema de negocios gradual. “Tampoco pueden pensar que de la noche a la mañana comunidades les van a proveer de todos sus productos. Pero si empiezan con una –por lo general las comunidades aprenden viendo y si ven que a una le funciona bien tratan de sumarse y de esa manera puede ir creciendo el suministro. Entonces son como paradigmas que romper entre las partes, uno es que un sólo proveedor me solucione todo y otro es que cada comunidad quiere acceder directo al mercado, eso hay que romperlo”.

Otra manera en la que las ONGs en México han intentado cerrar la brecha es fomentando instancias intermedias, es decir personas que sirvan como vínculos entre las empresas constructoras y las comunidades. “Es un vínculo entre los dos mundos. Eso es lo que nos está faltando y para eso necesitamos generar un nuevo tipo de –llamémosle así- intermediario ético; que sí esté interesado en el manejo responsable de las comunidades y también esté conectado al mundo de los negocios”.

FSC es la institución de certificación forestal más importante en México. En 2013 el país contaba con 1.06 millones de hectáreas certificadas bajo aprovechamiento sustentable. De esta superficie, la FSC certificó 719 mil hectáreas, mientras que el resto fue mediante auditorías técnicas preventivas o bajo el Sistema de Certificación Forestal Mexicano (Sceformex).

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2 comentarios

Alfonso Argüelles octubre 26, 2015 en 7:51 pm

Felicidades, un resumen que describe muy bien el problema y las distintas opiniones para abordarlo.

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Fulvio Eccardi noviembre 3, 2015 en 7:30 pm

En el aire queda la pregunta: ¿hoy día hay en México algún “intermediario ético”?

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