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Amaranto: un “superalimento” ignorado

Escrito por: Emily Corona abril 23, 2017
Raul garcia diego foto
Raúl García Diego con ConectoMX

Un hombre menudo y rápido para sonreír, Raúl Hernández Garciadiego no titubea al asegurar que con el amaranto, México tiene en sus manos la fórmula para acabar con la desnutrición infantil, –calamidad silenciosa que ha cobrado más muertes que la guerra del narcotráfico–si tan solo lográramos reintegrarlo en la dieta cotidiana.

En entrevista, el especialista en desarrollo rural sostenible aborda las virtudes de la planta, los aprendizajes tras 36 años de trabajo en Tehuacán, Puebla, y la tragedia de la obesidad infantil. La reunión tiene lugar en el Museo del Agua “Agua para Siempre”, a orillas de la autopista Tehuacán-Oaxaca, desde donde buscan crear conciencia a los visitantes sobre la problemática del agua en la región semiárida.

“Este alimento [el amaranto] fue agredido durante la guerra de conquista, fue satanizado por su vinculación con ritos idolátricos de los pueblos originarios y hasta el siglo XVII en su “Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas que hoy viven entre los indios naturales de esta Nueva España”, Hernando Ruiz de Alarcón califica de demoníaca la elaboración de ídolos con amaranto que se repartía en pedazos para que la gente lo comiera, lo cual “prueba muy bien las grandísimas ansias y diligencias del demonio… de querer ser semejante a Dios nuestro Señor”. Esto explica que haya casi desaparecido su cultivo para ser sustituido por el trigo”, suelta Hernández Garciadiego, como para enfatizar la animadversión histórica hacia el grano prehispánico del amaranto.

Hoy en día vemos amaranto en todas partes: dentro de misceláneas, en las manos de ambulantes y en puestos en el metro, y es difícil imaginar que exista un mexicano que nunca haya probado bocado de la alegría, el amaranto o el quelite. Sin embargo, el doctor honoris causa por la Universidad Iberoamericana campus Puebla asegura que hace 35 años el panorama era otro: había un desconocimiento total tanto dentro de las dependencias de gobierno, como dentro de las familias campesinas de la región.

“Ha sido un camino muy, muy largo… pero los funcionarios gubernamentales todavía no entienden la importancia estratégica del amaranto para la salud y formación de una nueva generación de mexicanos bien nutridos”, lamenta el filósofo, quien está férreamente convencido de que el amaranto es la mejor reserva alimentaria en estos tiempos inciertos en donde la seguridad alimentaria se ve amenazada por fenómenos como el cambio climático.

“A través de los códices hemos sabido que el amaranto se puede guardar hasta 30 años sin que se deterioren sus cualidades biológicas ni alimenticias. Nosotros iniciamos en 1998 una reserva de costales de 50 kg de semilla y hemos podido constatar que una vez seca y almacenada en lugar fresco no hay plaga que le pique, ni hongo que le dañe; al no haber ningún daño podemos afirmar que para crear reservas alimentarias de la humanidad no hay mejor cultivo que el amaranto”.

Hernández Garciadiego recuerda que el amaranto es el alimento de origen vegetal más valioso del mundo, que en conjunción con el maíz y frijol forman lo que se llama la “proteína perfecta”, equivalente a la leche materna, gracias al óptimo balance de aminoácidos que se logra. Además, es un alimento aprovechable en todas sus etapas: como germinado, hoja fresca, verdura y finalmente como grano. En virtud de todas sus propiedades alimenticias, el primer astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela, realizó experimentos con la NASA, germinando semillas de amaranto a bordo de su nave espacial, en el año 1985, convirtiéndose en la primera semilla que se germina fuera de nuestro planeta, continua con entusiasmo.

“Y si la planta es tan maravillosa, ¿cuál es el obstáculo para arreglar el problema de desnutrición en México?”, se le pregunta.

“Casi la totalidad de los alimentos que encontramos en los supermercados son basura, chatarra, deberían estar prohibidos por política pública, por lo que constituyen el más desafío grande que enfrentamos. No vamos a poder salvar a nuestro país de la mala nutrición con sólo medidas técnico productivas. Necesitamos abordar el problema con un enfoque educativo, para que la gente comprenda que nosotros mismos somos un ecosistema formado por bacterias en nuestros intestinos que tienen conexiones neuronales hasta el cerebro –lo cual recientemente comienza a entenderse– y si no consumimos todos los aminoácidos esenciales, nuestro organismo no logra sintetizar la proteína dentro de las células, por lo que no podremos lograr un desarrollo pleno…“Y necesitamos combatir la política de la corrupción”, añade, ahora con el semblante serio. “La política que causa tanto daño que cuando se lanza la Cruzada Nacional contra el Hambre, en lugar de llamar a los productores de amaranto, el primer convenio que se anunció fue una firma con Kellog´s, eso me parece revelador”.

 

El director de la organización civil de desarrollo, calificó de oportunidad fallida la manera en que fue formulada la política pública presentada en enero de 2013 en Las Margaritas, Chiapas.

“Cuando este gobierno asume reconocer el grave problema del hambre y las muertes por hambre en nuestro país, lo primero que hacen es firmar un convenio con una de las empresas que desnutre al país en lugar de invitar a quienes están produciendo alimentos muy nutritivos, muy sanos, inocuos, libres de agrotóxicos y libres de transgénicos, para poder formar a la población sanamente.

“No sé si saben pero entre 2000 y 2011 murieron 102 mil personas por carencias alimentarias. Esta cifra es mayor que las muertes del narcotráfico y sin embargo el narcotráfico lo vemos diario en todos los periódicos y en todos los noticieros, mientras que las muertes del hambre son muertes silenciosas de las que nadie habla; se tratan de ocultar en vez de enfrentarlas como un problema”.

Quién es Alternativas y Procesos de Participación Social A.C.

Junto con su esposa Gisela Herrerías Guerra, Raúl Hernández Garciadiego inició este proyecto en 1980, en Tehuacán, Puebla, buscando hacer frente a los problemas locales de desnutrición, falta de empleo y migración derivados de la escasez de agua en la región, fundando Alternativas y Procesos de Participación Social en 1988. Luego, encontraron en el amaranto un cultivo resistente a las sequías con un alto valor nutricional, lo que marcó la pauta a seguir.

“La misión central es encontrar modelos para superar la pobreza en regiones campesinas e indígenas marginadas en zonas semiáridas y montañosas, queremos encontrar una propuesta que permita regenerar la naturaleza, que permita producir alimentos, que permita generar empleos y riqueza para las familias y de este modo contribuir a superar la pobreza ancestral en la que han vivido”- propone Raúl Hernández Garciadiego.

En 2010, esta organización ganó el primer lugar en el certamen Iniciativa México del Bicentenario por su proyecto Agua para Siempre, aunque también ha recibido el premio Latinoamericano y del Caribe del Agua, el premio Slow Food por la Defensa de la Biodiversidad, Italia y dos reconocimientos de la FAO y el PNUD, organismos pertenecientes al sistema de las Naciones Unidas.

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